viernes


Dentro del lago se puede abrazar. Castigando la nube, entre burbujas de arena. Pizca de tierra y condena, rachas de olas violentas de azul, de transparencia silenciosa, de verde carroña, de celeste horror.
Afuera del agua se corresponden respiros, hay aire de nuevo, pulmones latiendo, expanciones de espacios, crecimiento de celulas, reducciones de espacios, crecimiento de celulas.
Todo se vuelve maleable, no hay espuma que soplar. Cada gota se nutre de la piel y bajo los poros nos bañamos en carne.
Entre el lago y el agua se forman cascaritas de algodones. No se repelen ni se expulsan. Son las escamas de un caparazón que empieza a mutar.